• Hay que ensayar

Frente al espejo y cero vergüenza. Te miras, sonríes girando la cara de arriba abajo y de un lado a otro hasta detectar cuál es tu mejor cara. Decide si te favorece una media sonrisa o una sonrisa bien amplia y si te apetece lucir dientes o labios. Cada una sabe cuál es su fuerte.

  • Presume y oculta

Si te encanta tu sonrisa, ¡explótala!, piensa en algo divertido, vive el momento de la foto, lo bien que lo estás pasando. Si estás posando para alguna foto tipo retrato, piensa bien en tus puntos fuertes. Si tienes un cuello espectacular, pide un perfil con ligero contraluz. Por el contrario, si tienes una nariz de la que no presumes, díselo al fotógrafo para que no te haga posar desde tu “lado malo”. Si no quieres verte gorda en las fotos, hay dos trucos buenos: el primero, girar un poco tu tronco manteniendo los hombros bien derechos y, segundo, cruzar una pierna sobre otra, como las celebrities en el photocall.

  •  La postura importa

Con los hombros ligeramente hacia atrás, tu cuerpo parecerá más elegante y evitarás parecer nerviosa o cansada. Eso sí, echar los hombros hacia atrás no significa subir la barbilla. ¡Ojo! Favorece mucho mirar fijamente a cámara con la barbilla ligeramente bajada hacia el cuello, pero cuidado con que se te caiga la cabeza ¡y no mires hacia abajo!

  • Si eres inquieta, ¡ojo con moverte mucho!

Seguro que alguna vez te ha pasado que, esperando a que quien te está haciendo una foto dispare, de tener la cara quieta tanto rato, te ha empezado a temblar. Tranquila, le pasa a todo el mundo. Para que no ocurra, lo mejor es moverte algo entre disparo y disparo. Pequeños movimientos como cambiar las manos de lugar, cruzar las piernas bajo la falda, mirar hacia un lado y volver a mirar a cámara darán a tu rostro el relax suficiente para que seas tú misma.

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